Si bien se llaman uñas de gel, lo cierto es que el material de fabricación de las mismas es el acrílico, aunque luego se aplican dos capas de gel sobre las mismas. Lo mejor de las uñas de gel es que podrás lucir uñas largas durante mucho tiempo sin apenas esfuerzo, ya que no se quiebran fácilmente.
Lo primero que hay que hacer es arreglar tus propias uñas (cortarlas y aplicar antiséptico y aceite en las cutículas) y después pegar encima unas uñas postizas. Cuando éstas están fijadas, se cortan y se liman al gusto de cada una y ahí ya se aplica una primera capa de gel. Después, se colocan las manos bajo una lámpara de luz ultravioleta durante unos minutos y se vuelve a repetir el proceso una vez más. Finalmente, se pintan igual que las uñas naturales, con un esmalte normal.
El material de las uña de gel hace que la durabilidad de las uñas sea de unos 3 meses, si bien es recomendable acudir cada dos o tres semanas a la esteticista para realizar la manicura. El mayor problema que nos encontraremos será que a medida que nuestras uñas vayan creciendo de manera natural, se notará una pequeña diferencia entre uña y cutícula, por lo que cuando la diferencia sea demasiada será hora de quitárnoslas y ponernos otras nuevas.
Como se puede observar, las uñas de gel no se colocan en 10 minutos, como mucha gente piensa. Llevan su trabajo, por lo que si estás pensando en ponértelas debes saber que, al menos, estarás una hora en el salón de belleza. Pero seguramente la espera merecerá la pena.