El rizador de pelo es una herramienta muy útil para dar a nuestro estilo un aire distinto. A veces con tan sólo marcar unos cuantos tirabuzones nuestro look puede lucir espectacular, como recién salido de la peluquería.
Pero el rizador de pelo puede convertirse en nuestro gran enemigo si no lo utilizamos correctamente. Si el material de fabricación o la temperatura del mismo no son los adecuados, podemos quemarnos el cabello, un problema grave que puede convertirse en irreparable.
Por eso tener un rizador con temperatura regulable es fundamental. Pero ¿cómo saber cuál es la temperatura adecuada para nuestro cabello? Pues aquí van algunas orientaciones.
Los cabellos finos, secos, decolorado o dañados se rizan fácilmente, por lo que con poner las tenacillas a una temperatura entre 130 y 160 grados es suficiente.
Si tenemos el cabello teñido, normal u ondulado, la temperatura adecuada oscila entre los 160 y los 200 grados.
Los cabellos grasos y gruesos suelen ser los más difíciles de moldear, por lo que la temperatura perfecta se situará entre los 200 y los 230 grados como máximo. Más calor podría quemarnos el pelo.
Con los rizadores de pelo quemarse es mucho más fácil que con las planchas, por lo que es muy importante no tocar las tenacillas en ningún momento, o se nos quedarán unas cicatrices muy poco atractivas. Un consejo para evitar quemarnos es enrollar el cabello hacia atrás. También hay que recordar que no conviene dejar el pelo durante más de 15 segundos enroscado en el rizador, ya que podría quemarse. Además, es necesario que el cabello esté del todo seco, ya que si usamos el rizador sobre el cabello mojado no sólo no conseguiremos rizarnos el pelo, sino que además estaremos maltratándolo.